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Me aburre / Echo de menos

Me aburre/fastidia/agota/revienta: La falta de empatía, los quedabien, la lágrima inoportuna, el postureo fácil, el “que guay que eres”, el “ya te llamo yo si eso”, la pena patética, el patetismo en general, la falta de prejuicios, los juicios sin valor y sin venir a cuento, el “quítate tú pa´ ponerme yo”, el “¿te conozco?”, esa mirada de desgana, el “no te tengo en el face…”, el “jajaja-jijiji” por whatsapp, la sonrisa ladeada por no parase a saludar, la hairografia sin bailar, que insulten mi inteligencia (¡que la tengo, coño!), el cotilleo “porque es que yo tengo que saberlo todo, ¿sabes?”, la autosuficiencia, los reality shows, la violencia si pero el sexo no, la no ética en televisión, el futbol y los toros, ningunear al prójimo, hacer que los niños se comporten como mayores, instagram, los que van de profetas, el “ya te lo dije”, manipular lo que sea (menos muppets), la indecencia disfrazada de razón, las ideas enclaustradas, la iglesia, la hipocresía (no sé porqué me viene ...
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Tengo un amigo que...

Tengo un amigo que esta mañana me ha mandado un whatsapp. Su “hola” sonaba triste. La verdad, no creía que lo estuviera porque es un tipo bastante extrovertido. Tengo un amigo que, cuando se siente triste, piensa que el mundo se le derrumba bajo sus pies. Bueno, es lo que nos pasa a todos cuando estamos así…, y no es que él no lo sepa, es que es muy pasional y parece que no se da cuenta. Tengo un amigo que no ve el mundo real porque las lágrimas se lo distorsionan, es lo que tiene estar con la autoestima en el centro del globo terráqueo… Cree que nadie se acuerda de que existe, en ciertos momentos en que los demás andan ocupados de sus cosas, igual que nos pasaría a nosotros si lo necesitásemos y él no respondiera; son cosas del ritmo de vida individual… Tengo un amigo que daría lo que fuera porque alguien le escuchara en ese momento en que me envía un whatsapp porque se le está rasgando el corazón por sentirse solo en su nido…, cuando la solución pasa por salir a la calle y comprar...

¡Feliz Felicidad!

Hace escasamente cuatro semanas que acabó la Navidad. Este año no he felicitado a nadie, salvo a los muy próximos   a los que mi pareja les envía una tarjeta, más por tradición que por otra cosa. Pero yo no le he deseado a nadie “Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”. No me gusta la Navidad. Es más, la odio. Ya sé que no soy el único y que no soy original, pero tampoco lo pretendo; no quiero formar un movimiento social, ni quiero que los demás piensen que soy un adelantado o cosas así. Es que la odio de verdad, y estoy en ese impasse hacia la indiferencia total, aunque es muy difícil porque la sociedad no te deja. Por eso la odio. Todo está canalizado al consumismo, el lujo, la falsa felicidad, la apariencia, la opulencia y ese tipo de cosas. Yo, de por sí, soy un hombre no creyente en la Iglesia Católica, aunque sí de Dios (un Dios particular y personal). En esto, afortunadamente, tampoco soy un visionario. No puedo creer en ella, siendo artista, gay y de izquierda, aunque hay para...

Este mundo no es el mio

Hace unos días, en un arranque de ira bien entendida, colgué en mi facebook un pensamiento: “ya me voy hartando…”, y un amigo enseguida me preguntó “¿de qué…?” Buena pregunta, aunque obsoleta. ¿De qué?, pues de intentar ser optimista, de no querer leer las noticias, de leerlas, de ver que la justicia es injusta en muchos casos, de sentirme impotente, de ver que no hay resultados favorables, de que se rían en nuestra cara, de que sientas que eres un inútil, de tener que tragar que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, de la desazón que produce vivir, de estar decepcionado, de ser responsable de las irresponsabilidades de otros, de ver el abuso de poder de esos “otros” a pesar de estar imputados, de apreciar la brusquedad con que los poderosos que nos gobiernan han cambiado radicalmente la imparcialidad que teníamos en la TV publica, de ver cómo quieren tirar a la calle a más de 1200 trabajadores de Canal 9 después de haber metido a muchísimos consejeros a dedo con sueldos ...

Lágrima fácil vs. sonrisa dificil

Venía esta tarde en el bus hacia mi casa y sentada frente a mí estaba una chica que sonreía. Claro, el primer pensamiento es: “mira ésta, se ríe sola, ¡que boba…!”. Luego, fijándome un poco más vi que llevaba los auriculares puestos. “Ah, vale, que estará oyendo algo que le gusta…”. Al rato, y con disimulo, veo que se guarda los auriculares en el bolso, lo cierra, cruza sus manos en el regazo y sigue sonriendo. No puedo evitar seguir espiándola de reojo, vigilando que no se me pase la parada, y sigue sonriendo. Pasan tres paradas mas, la siguiente es la mía y no para de sonreír. Se levanta al mismo tiempo que yo para bajar y, a mi lado, lo hace: sonríe!. Al bajar toma el camino opuesto al mío, pero yo, sin dejar de disimular, miro hacia donde va para ver si la sonrisa sigue en su cara; se gira para ver si viene algún coche en contra dirección y sí, sonrisa al canto. Bueno, yo a mi casa. Pero se me queda esa sonrisa en la mente. ¿Porqué no paraba de sonreír esa chica?, ¿quizá tenía u...

Surrealismo sin asimilar

Vivimos una vida real, claro, aunque a veces sea irreal; pero también puede ser surrealista. Y ese es el momento que vivo ahora. Me explico: estoy investigando un autor de teatro para un proyecto nuevo que llevo entre manos y, cosas de la red, doy con un enlace de una de esas webs que publican libros. Como quiera que llevo escribiendo/borrando/corrigiendo un libro desde hace unos años, la curiosidad está servida y entro para husmear un poco. Y no está mal, tiene su sección de los más vendidos, los más populares, novedades…, y en este último apartado veo una cubierta que me llama la atención por su estructura y leo el nombre del autor: C.C.S. (dejadme que haga como en esos programas mal llamados “de investigación” donde, para no desvelar la identidad de un sujeto, sólo ponen las iniciales para no pillarse los dedos con posibles demandas). Además, el titulo también es bastante sugerente e inequívoco, como muy familiar, y empiezo a preguntarme si ese tal C.C.S. es quien creo que es. Y re...

12 años atrás...

Ya son 12 años… No hace falta ser viejo para decir, con el aplomo que te da la experiencia, que el tiempo pasa en un suspiro. Y ese suspiro, a veces, te es arrebatado de tu lado como quien pasa la azada por la mies del campo. Sin esperar clemencia. Tengo esa rara sensación de que te fuiste el otro día y no hace tanto tiempo. Seguramente debe significar que te tengo muy presente. Pero es que no puede ser para menos, tú fuiste (¡eres!) muy importante en mi vida. Fuiste el primero, y me trajiste al último, al definitivo… Tu deberías ser el definitivo cuando te conocí, tal era el enamoramiento. Pero el destino, ese que se burla del libre albedrío cuando le da la gana y le saca la lengua, tenía otra ruta marcada para nosotros. Pasaste de ser el “definitivo” a ser el mejor amigo, ese angel de la guarda que me hacía falta…, ese “Angel Pelirrojo” que da nombre a este blog y que pretende honrarte, al igual que ese libro que sigue escribiéndose como tortuga coja, lento, lento, pero seguro, como ...