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Este mundo no es el mio

Hace unos días, en un arranque de ira bien entendida, colgué en mi facebook un pensamiento: “ya me voy hartando…”, y un amigo enseguida me preguntó “¿de qué…?” Buena pregunta, aunque obsoleta. ¿De qué?, pues de intentar ser optimista, de no querer leer las noticias, de leerlas, de ver que la justicia es injusta en muchos casos, de sentirme impotente, de ver que no hay resultados favorables, de que se rían en nuestra cara, de que sientas que eres un inútil, de tener que tragar que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, de la desazón que produce vivir, de estar decepcionado, de ser responsable de las irresponsabilidades de otros, de ver el abuso de poder de esos “otros” a pesar de estar imputados, de apreciar la brusquedad con que los poderosos que nos gobiernan han cambiado radicalmente la imparcialidad que teníamos en la TV publica, de ver cómo quieren tirar a la calle a más de 1200 trabajadores de Canal 9 después de haber metido a muchísimos consejeros a dedo con sueldos ilimitados, de mentirnos descaradamente, de quitarnos derechos básicos que han costado decenas de años conseguir, de que se pasen por el forro de los caprichos los Derechos Humanos, de que dejen morir a personas por recortes en Sanidad (son asesinos!!!), de modificar la Ley del Aborto, de que no pongan más ayudas a discapacitados, de que se olviden de la Ley de Dependencia, de dejar quemar los bosques mientras se van a ver un partido de fútbol, de que nos traten con superioridad, de que nos traten como inferiores, de que nieguen la evidencia de que están donde están porque los ciudadanos (equivocados o no) los han puesto ahí para solucionar problemas y no para crear más, de que se sienten en un escaño para menospreciar a los desempleados (“que se jodan!”), de que se construyan aeropuertos-ciudades de la cultura-ciudades del circo-tranvías metropolitanos-museos-palacios de congresos-copas América-circuitos de Formula 1-etc gastando el erario público y no les den ninguna utilidad, de que la Monarquía se manche como lo ha hecho gracias a los corruptos de turno, de que haya que rescatar a los bancos cuando es imprescindible rescatar a los ciudadanos, de la manipulación tan evidente, de los desahucios que sufren personas sencillas y trabajadoras/desempleadas y/o enfermas, de tantas y tantas cosas que ya no sé que pensar… Seguro que algo se me olvida, y eso que sólo hablo de la piel de toro.
Inicialmente había pensado documentar este comentario con links de todas esas noticias y muchas más; pero es tanto el desasosiego que hay, que me ha dado grima y mucha pereza hacerlo. Si el mundo está tan convulso, como para recrearse en ello volviendo a ver cómo está.
Soy de los que piensan que todo sucede por algo y, más allá de saber que ocurre para ser más conscientes de lo que hacemos, al igual que Amando de Miguel, creo que, más que una crisis, esto es un cambio de era. Así las cosas me cuadran mejor. Quizá haya quien piense que es un consuelo banal, lo acepto, pero yo lo creo de verdad. Es tan grande la envergadura de las cosas que ocurren que no veo una respuesta más acertada. El ser humano es denigrado por sus semejantes, se hace patente el refrán que dice que “poderoso caballero es Don Dinero”, la lucha de clases es más encarnizada que el siglo pasado, no importa el planeta porque si se destruye algo se construye lo que sea para rentabilizarlo, no existe respeto ni tolerancia, en su lugar habitan el poder y la mentira… No es mi intención ser apocalíptico, pero las cosas han cambiado, y mucho, en esta última década. Internet es una herramienta de doble filo y, lo que es beneficioso por una parte, por otra puede destruir. Su inmediatez lo dice todo.
La solución a tanta convulsión no pasa por sacar una metralleta y pegar unos tiros, pero no sé cómo apelar a la humanidad para llegar a un consenso, y eso me descorazona…
Cuando un puñado de hombres, hartos de esta situación, salen de la mina y recorren cientos de kilómetros para ir a hablar con el ministro oportuno, intentando hallar una solución a sus problemas, y éste dice que “me da igual que lleguen aquí, no pienso recibirlos…”, es que hay algo que va más allá de la crisis y la voluntad por superarla. Cuando el poco dinero que pueda haber no se le da a la Sanidad Pública, pero sí a la Privada, no veo ganas de solucionar cosas, si no de llenar bolsillos y hacer favores. Cuando un montón de chavales piden que se les respeten sus derechos en todas las ciudades de este país y la misma Policía les califica de “enemigos”, me sugiere que hay un sector de los Cuerpos de Seguridad del Estado que se ha equivocado de puesto y de país. Cuando se subvenciona solamente al mundo del fútbol y de la Tauromaquia, pero se sube casi cuatro veces el I.V.A. del mundo de la Cultura, me da a mi que hay un interés enorme en retroceder a los años 40, cuando había que atontar al españolito medio para que no pensara (se culturizara) demasiado y, así, poderlo malear al gusto. ¿De verdad queremos volver a aquello?. En ocasiones, cualquier tiempo pasado NO fué mejor, evidentemente.
Vaya, visto lo visto, es posible que este sea el fin del mundo del que hablaban los Mayas… Del fin del mundo tal-como-lo-conocemos, porque parece que (ojala!) todo lo que pasa sirve para despertar la conciencia ciudadana, esa que votó de manera precipitada, o no, y con el poder que otorga ser personas humanas, cambiar este capitalismo que empieza a agonizar por una sociedad libre, respetuosa, en evolución constante, igualitaria… Suena utópico, y lo es, ya lo creo que lo es, porque aún no veo yo resultados contundentes. Bueno, vale, puede que sea impaciente, porque ya se van consiguiendo cosas (manifestaciones multitudinarias, 15-M, plataformas y grupos de ayuda, etc.), pero falta mucho por hacer. Sólo hay que recordar las caceroladas y las manifestaciones para decir “No a la guerra”, y lo sordos que eran aquellos gobernantes de entonces y que son los tutores de los de ahora, dejando que se produjese aquel fatidico atentado del 11M. De ahí mi impaciencia.
No sé en qué acabará todo esto, espero verlo antes de morirme, pero no me gustaría dejar una herencia así a las siguientes generaciones. Esta sí que sería una mala herencia y no la que proclama a boca llena este gobierno absurdo y desorientado. Un gobierno que se hizo con el poder utilizando las malas artes de sus tutores y sin ni siquiera explicar su programa electoral (que después se ha visto que no lo tenían, nos volvieron a engañar), si no aprovechando la desesperación del pueblo por solucionar sus problemas, lo que les ha llevado a no saber gestionar tampoco la situación que vivimos. Si el partido anterior no pudo con ello, estos menos aún, porque están llenos de rencor y dan bandazos sin saber adonde ir. Lo malo es que aquí solo vemos las cosas a pares: izquierda/derecha, campo/playa, R. Madrid/Barça, blanco/negro, cola/cerveza, futbol/cine, arriba/abajo, hetero/homo, 2 tetas/2 carretas… Tenemos pocas miras los españoles porque nos da pereza (o miedo) abrir la mente y ver más opciones, y en eso nos ganan los países del norte de Europa. Así les va, claro. ¿Herencia de 40 años de dictadura?, allá cada cual con lo que crea…

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