Ir al contenido principal

Ultimamente



Últimamente tengo la cabeza mal amueblada, necesita un poco de feng shui. Últimamente, la vida no me mima nada. Últimamente, es posible (vamos, ¡de todas, todas!) que esté como mas… hipocondríaco, si. Últimamente estoy desamparado y lleno de miedos. No, no es que esté solo y nadie se preocupe por mi, no es eso, ¡menos mal!. Es, simplemente, que últimamente se me han cambiado las tornas…
Hace justo un año que no paso por aquí y, claro, todo sigue su marcha y nada espera por nadie, como debe de ser.
La vida sigue (¡topicazo!). La vida, y lo que no es la vida. Hace unos diez meses me quedé sin la última referencia que me quedaba y eso me cambió. Aquel que pintaba mi infancia desde el balcón de casa, el dios del que yo copiaba los colores de mi incipiente mundo, ese hombre casi nonagenario que, desde el jardín de la residencia, veía cómo habían quedado los claroscuros del lienzo de su vida, se dejó ir, cansado, sin hablar y con la mirada tierna y llena de amor. Se fue casi tan de puntillas como pasó por la vida.., o eso creía el. De repente, después del entierro y de recoger sus cosas y deshacer su habitación, me atenazó el vacío. No podía creerlo, pero poco a poco somaticé todos sus achaques y todos sus miedos, como si se resistiera a dejar este plano a través de mí. ¿Qué me estaba pasando…?. Realmente la razón daba igual. Lo importante es que empezaba a experimentar lo que es un paso más en la evolución humana; nacemos, crecemos y morimos. Él había, nacido, había crecido, y ahora moría. Sólo eso. Lo malo del asunto es que, inconscientemente, el siguiente en la cadena de la evolución soy yo. Y mi mente comenzaba a darme avisos del tipo “ves preparándote”, “cualquier día te toca a ti”, “cada vez está más cerca, ¿lo sientes?”, y cosas por el estilo.
Desde entonces paso los días intentando convencerme de lo que ya me creía convencido, de que todo esto es ley de vida y que abandonar este cuerpo y este mundo no tiene nada que ver con el tiempo, te toca cuando te toca y punto. Pero los sentimientos que tenía (tengo) hacia mi progenitor son mucho más fuertes de lo que esperaba. No es que no lo quisiera, lo quería y mucho (¡lo quiero!), pero es que esto va más allá de todo eso. Tampoco es aquello de que aprecias lo que tienes cuando te lo arrebatan. No. Para nada. Me han quitado la red de debajo de los pies y el vértigo me puede, es irremediable. De golpe he empezado a aparentar más aún la edad que tengo; me dejo barba, salgo de casa lo justo y no me gusta lo que veo en el espejo. No me gusta la vida social que me rodea, a excepción de mi familia (la de mi pareja) y cuatro amigos de esos de los de verdad, de los que te ven y ya saben lo que te va por dentro. El trabajo va y viene (¡esta puta crisis!) y tampoco me motiva mucho. Parece que todo está en contra de todo y yo no me ubico. Es una época de esas de botellas medio vacías y vacas esmirriadas, en vez de flacas…
Me levanto todos los días tratando de no pensar negativamente y, a veces, lo consigo. Quiero llenar el tiempo de sonrisas, colores, música, alegría, cosas bonitas… (si, es cursi, lo sé) para empujarme hacia arriba y no paralizarme. Pienso que no debo de quedarme en la cuneta, esperando que venga la grúa a remolcarme mientras me lamento de mi mala suerte. No, la vida no es así. Los caminos están para ir por ellos al lugar que sea. Cuando el agua del río se estanca en un recodo, se pudre. El cielo es inmenso para explorarlo, no para sentirse pequeñito bajo su manto. Y el mar no es sólo las olas que vemos, tiene otro mundo diferente bajo el. Pero, aún así, hay días que soy un globo, me voy hinchando según me cabreo por nimiedades, poco a poco, y de repente… ¡bluff!, me desinflo de golpe. Esos altibajos me dejan destrozado porque me hacen sentir culpable de no-se-bien-qué, quizá por arrastrar a los que están cerca de mi en esos momentos, implicándolos innecesariamente…
La verdad es que siento la necesidad de ser invisible en medio de toda esta vorágine estúpida; quisiera estar, pero sin ser visto y sin ser echado de menos para no molestar a nadie; o quizá quisiera que todo se paralizara durante un rato, el suficiente para respirar a fondo y recomponerme para después hacer ¡clic! y que todo volviese a la normalidad; sin duda, necesito flotar en el silencio, sentirme liviano, sin pensar, sin sentir dolor alguno, dejándome acariciar por la luz, llenándome de energía, como estado dentro del útero materno, lo que me hace pensar que me siento inseguro, esa es la clave.
Dentro de tanta incongruencia soy consciente de que esto que me pasa a mi le pasa a millones de personas en el mundo en estos momentos, no es nada original. Ya sabes, es ley de vida. Pero me está pasando a mí y mi manera de sobrellevarlo es plasmarlo aquí, aún a riesgo de que nadie lo lea. Pero descargarlo en unas líneas y poderlo leer como si lo hubiese escrito otra persona, me hace creer ilusoriamente que hay otros que sienten lo mismo que yo y eso (¡iluso!) me alivia. En este tiempo he revivido esta situación con otras personas cercanas y veo que cada cual reacciona a su manera, el dolor no es igual para todos. Nada va a cambiar, seguirá yéndose gente y nacerán otros. Así tiene que ser. El dolor y el vacío al dejar ir a alguien querido, sabiendo que es el final, es una prueba más de vida. Pero tengo la suerte de haber podido despedirme de mis padres, dándonos las gracias por todo y perdonándonos también, por ese todo, quedándonos en paz; de ahí sus miradas llenas de amor incondicional en ese trance. Y eso no se cambia por nada, nunca. Por muchos años que pasen, eso se graba a fuego en la memoria…
La reflexión de todo esto es obvia: “carpe diem”, vive el momento y asume lo que venga, dándole a cada cual y a cada cosa la importancia que se merece. Viviendo serenamente, implicándose en lo que merezca la pena, opinando pero sin juzgar. Y sonreír. Sonreír siempre.
Últimamente, es decir, después de releer esto, me siento un poco más ligero…

Comentarios

  1. Hola amigo.
    Antes que nada decirte que tu inconsciente es mas consciente que tu mismo. Esto que has plasmado aquí es una terapia completa para tu mente primero y como efectos secundarios, bienestar para tu ser.
    Efectivamente y aunque no te sirva de consuelo, me atrevería a decir que no eres el único que se siente de una manera similar: abandonado en este plano existencial y experimental, en cual no sentimos mejor cuando jugamos el roll de la victima, pero ojo !! eso es un arma de doble filo. El ego es un maestro y manipulará nuestra mente a toda costa para conseguir algo de atención exterior para que se compadezcan de nosotros, de nuestro desgraciado personaje, pues eso es lo que él no quiere hacer creer: que solo somos un personaje, una marioneta de su decisiones.
    Mi querido amigo de todo tu relato vivencial me quedaría con esto:
    El cielo es inmenso para explorarlo, no para sentirse pequeñito bajo su manto. Y el mar no es sólo las olas que vemos, tiene otro mundo diferente bajo el.
    Eso es grandioso, y tu, mi querido amigo formas parte de esa grandeza.
    Experiméntela, porque estamos aquí para eso.
    Un abrazo fuerte.
    Os esperamos con las puertas abiertas en VillaFortuna.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Me aburre / Echo de menos

Me aburre/fastidia/agota/revienta: La falta de empatía, los quedabien, la lágrima inoportuna, el postureo fácil, el “que guay que eres”, el “ya te llamo yo si eso”, la pena patética, el patetismo en general, la falta de prejuicios, los juicios sin valor y sin venir a cuento, el “quítate tú pa´ ponerme yo”, el “¿te conozco?”, esa mirada de desgana, el “no te tengo en el face…”, el “jajaja-jijiji” por whatsapp, la sonrisa ladeada por no parase a saludar, la hairografia sin bailar, que insulten mi inteligencia (¡que la tengo, coño!), el cotilleo “porque es que yo tengo que saberlo todo, ¿sabes?”, la autosuficiencia, los reality shows, la violencia si pero el sexo no, la no ética en televisión, el futbol y los toros, ningunear al prójimo, hacer que los niños se comporten como mayores, instagram, los que van de profetas, el “ya te lo dije”, manipular lo que sea (menos muppets), la indecencia disfrazada de razón, las ideas enclaustradas, la iglesia, la hipocresía (no sé porqué me viene ...

Fuego

El sudor cae por el cuello y se desliza por la columna vertebral, siguiendo su camino hacia abajo. El sol, como un horno, te derrite los sesos y te confunde las ideas, todo es borroso. Solo quieres llegar a la sombra para poder ver algo claro y pensar un poco despejado. Es posible que tardes en alcanzar tu casa, tu frigorifico, tu cerveza... Pero mientras piensas en eso, eludes los efectos del calor, sofocante, asfixiante, matador. Tu reino por una ducha fria. Puede que mañana llueva, pero no es lo mas probable. Solo es un deseo, y el mundo no esta para deseos. El mundo solo quiere vengarse del daño que recibe, del mal que le infligimos, de nuestro maltrato insidioso. Los deseos te los comes tu, porque seguro que mañana el sol volvera a salir con toda su fuerza a fastidiarnos, que para eso es verano. Mas verano que nunca, y con toda la fuerza de la que dispone Lorenzo. Te aguantas y haces como las viejas de La Mancha en agosto: los par-aguas los convierten en para-soles, y tan anchos. ...

¿Pintarán mi vida?

Domingo por la mañana. Me despierto y recuerdo haber soñado con mi infancia. Mientras me desperezo, acude a mi cabeza una escena de mi niñez y dejo volar ese recuerdo concreto; es más, lo evoco. Mi padre está pintando uno de sus cuadros con el balcón abierto. Fuimos una familia emigrada de un pueblo de la llanura de La Mancha y al llegar aquí a la costa mediterránea, lo primero que hizo fué pintar a brocha gorda los pisos que crecían incipientemente en el barrio nuevo donde habíamos ido a vivir. Pero su hobby eran los pinceles finos. Con 10 años, y antes de la guerra civil, ganó un concurso de dibujo en su escuela, premiado con una bandeja de plata que yo aún conservo. En verano le gustaba sentarse a pie de balcon, con el toldo bajado, en su silla de la cocina, un delantal viejo de mi madre, su caballete, su bote de Cola-Cao lleno de pinceles de todos los grosores, su maletín lleno y manchado de tubos de óleo y la paleta de colores en la mano izquierda. Cada vez que empezaba un cuadro ...