
Hace unos días, una amiga me llamó para que le echara una mano en algo que no sabía cómo hacer. Tenía que escribir algo desde el fondo de su alma para un amigo de la infancia que había perdido la vida junto con su novia en un accidente absurdo de esos en los que el otro conductor tiene la brillante ocurrencia de ir en dirección contraria por la vía. Me dijo que tenía claro lo que quería decir, pero no sabía qué orden ponerle a esos recuerdos. Bueno. Realmente, no fue nada problemático, y menos después de una buena lasaña casera y una botella de lambrusco tinto. Acompañando el café con unas pastitas de limoncello verdaderamente exquisitas...La cuestión es que ella quería que los que fueran al funeral, sobre todo los padres de él, recordaran esas cosas con ella; es decir, lo enfocaba todo a " eso lo recordará su padre...", "seguro que su madre recuerda eso también...". Le propuse que se leyera el texto varias veces antes de leerlo delante de todos, para que lo hiciera suyo, y para que la emoción no le jugase la mala pasada de dejarle sin voz... "No te preocupes, seguro que no habrá problema...". Cuando, casi al final, quise que se dirigiese a su amigo directamente, la cosa cambió. Le escribí un par de cosillas en primera persona, y ya, mientras lo repasaba, la voz se le quebró y las lágrimas hicieron acto de presencia. Esto es lo que me sorprendió. Estaba segura de que lo tenía controlado, pero las emociones, la amistad, el amor, la entrega, son incontrolables. Afortunadamente. A pesar de haber pasado un año desde la pérdida de su amigo, seguía sintiendo lo mismo de entonces. Intactamente. Quizá era por ser un amigo desde la tierna infancia, puede que fuera por las cosas vividas, no sé. Nunca hubo una relación de pareja, no fue esa clase de amor, y eso me sorprende más aún. Porque no hace falta ese tipo de amor para entregarse a alguien. Es más, creo que el amor de pareja conlleva unas obligaciones que el amor de amistad no requiere. Y puede que por eso la entrega sea más pura...En cualquier caso, lo sorprendente de todo esto creo que es que existan todavía este tipo de sentimientos, en un mundo que se rige por el morbo, el todo por el todo, el todo vale, la falta de prejuicios... Es más importante ser alguien, aunque sea por haberse acostado con X, o estafado a otros, hablar de quien sea sin conocerle... Me decepciona, a veces, el mundo en que vivo, la época que me toca vivir..., pero me devuelve la fe personas como ésta amiga. Y he querido compartirlo porque tengo la certeza de que hay algunos que piensan como yo. Es un poco eso de "no todo está perdido". Y también porque estoy muy orgulloso de mi amiga. Su marido y sus hijos tienen mucha suerte. Y sus amigos, también. Sobre todo, ése que ella lleva en su corazón...
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