
Mala leche o rabia. Rabia que me produce mala leche. Es que no dejo de sorprenderme de ver cómo la gente vuelca su inseguridad y sus miedos en los demás. Porque si estás indeciso y no sabes qué hacer con tu vida, pégate un barrigazo contra aquella pared y ábrete la cabeza, so imbécil, pero déjame a mi en paz y no intentes que yo lo haga por ti. Gilipollas. Que yo bastante tengo con sobrevivir con mis miserias y tratar de convivir con ellas. Y si no me vas a morder, ni siquiera me ladres, ¿vale?. No me busques, porque me encuentras. Antes, incluso, de que lo pienses. Te crees inteligente, pero solo llegas a listillo. Y no eres un bombón..., conformate con ser lacasito, capullo. Me tienes hasta los webs con tu prepotencia. ¿A ti tu papá no te dijo que no eras el único niño del mundo?. No puedo malgastar mi tiempo dedicandote este rincón, porque no tienes espacio en mi mundo, en mis pensamientos. Eres nocivo, venenoso. Contaminas lo que miras. Estás tán lleno de amargura, que crees que todos tenemos la culpa de tu desgracia, cuando la desgracia eres tú, que no sabes ver más allá de la punta de tu nariz. Hay más vida antes, durante y después de ti. Más colores que admirar, más sonidos que disfrutar. Mírame a mi: a pesar de mis miserias, tengo a mi lado con quién compartirlas, alguien que es INCONDICIONAL, con todos sus defectos y virtudes.
Lo que puedes hacer (y líbreme Dios de decirte yo lo que DEBES hacer) es mirar dentro de ti, que no a tu ombligo. Mira en tu corazón... ¿Sabes qué es eso?. No, no es ese músculo que bombea la sangre para que tu cuerpo funcione, no. Al decir CORAZÓN me refiero a los sentimientos, a la conciencia. Quizá te diga que necesitas a los demás para seguir viviendo, sea quién sea el prójimo. Ya sabes, aquello de que "el mundo no gira a tu alrrededor", ¿te suena?.
Fijate, después de tantos y tantos años, creo que no daría resultado, pero quién sabe.
Quererte no dió resultado, así que lo superé. Odiarte sería hacerte un favor; te lo dejo a tí, que eres el especialista. Sólo me queda la indiferencia, que no el desprecio.
En el fondo, das lástima. Bueno, no tan en el fondo...
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